sábado, 23 de noviembre de 2013

Querer

Supongo que querer a alguien está sobrevalorado, o quizá es que no se sabe exactamente lo que es. Querer a alguien no es sólo estar en las buenas, es arrimar el hombro en los malos momentos. Es escuchar a la otra persona, es tender una mano amiga cuando lo necesite. Es quedarse hasta la una de la madrugada despierta después de dormir seis horas sólo para hablar durante diez minutos con alguien que lo está pasando mal. Es tranquilizar a la otra persona, decirle que todo estará bien. Querer a alguien es estar a muerte con esa persona en los momentos duros, ser fuerte aunque haya riesgo de derrumbe. Es hacer sacrificios por esa persona sin esperar nada a cambio. La cuestión es que son malos momentos, pero extrañamente, me siento más viva que nunca. Porque te quiero. 

Porque tú y yo somos uno, no lo olvides

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Pasito a paso


La vida es como los pasos que damos a lo largo del tiempo. Sí, he llegado a esta conclusión mientras paseaba por las calles de la ciudad. Calles desiertas y frioleras, por cierto, e iba mirándome los pies. Sé que suena un tanto absurdo, pero he llegado a la conclusión de que cuando estamos seguros, no damos pasos, damos zancadas en nuestra vida. Sin embargo, cuando nos sentimos débiles, cuando nos sentimos solos, los pasos se convierten en leves tambaleos propios de un bebé que apenas ha echado a andar. Conforme andaba y me miraba los pies, me he dado cuenta de que esos pasos significaban dejar cosas atrás, y que volver sobre esos pasos significaba volver al pasado. Mis pasos son poco a poco zancadas. Hubo un tiempo en el que no tambaleaba, gateaba. Pero supongo que no se nos presentan situaciones que no podamos superar ni zancadillas de las que no nos podamos levantar.