miércoles, 20 de noviembre de 2013

Pasito a paso


La vida es como los pasos que damos a lo largo del tiempo. Sí, he llegado a esta conclusión mientras paseaba por las calles de la ciudad. Calles desiertas y frioleras, por cierto, e iba mirándome los pies. Sé que suena un tanto absurdo, pero he llegado a la conclusión de que cuando estamos seguros, no damos pasos, damos zancadas en nuestra vida. Sin embargo, cuando nos sentimos débiles, cuando nos sentimos solos, los pasos se convierten en leves tambaleos propios de un bebé que apenas ha echado a andar. Conforme andaba y me miraba los pies, me he dado cuenta de que esos pasos significaban dejar cosas atrás, y que volver sobre esos pasos significaba volver al pasado. Mis pasos son poco a poco zancadas. Hubo un tiempo en el que no tambaleaba, gateaba. Pero supongo que no se nos presentan situaciones que no podamos superar ni zancadillas de las que no nos podamos levantar. 

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