Por cualquier razón, todos tenemos esa extraña idea que dice que cuando nos casamos, hemos llegado por fin a ese estado de "felices para siempre".
Bueno, eso no es del todo cierto; el amor es bastante doloroso.
De hecho, si realmente se hace bien, el amor, el matrimonio y la familia serán las cosas más dolorosas que jamás hayas llegado a experimentar, no porque sean cosas malas, sino porque amar sin barreras implica abrirnos en canal a la vulnerabilidad y el dolor. Y para amar a alguien completa e incondicionalmente –tal y como lo hacemos en el matrimonio–, has de poner todo tu corazón en la línea.
El verdadero amor será doloroso. El verdadero amor debería ser doloroso.
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