Es
mirarte a los ojos y saber que eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
lunes, 17 de junio de 2013
Mi casa está en tus brazos
Hoy me he dado cuenta de que no quiero otros brazos que rodeen mi cintura. No quiero otras caricias, no quiero otros besos, ni otro aliento sobre mi cuello. Es difícil llegar a estar locamente enamorado. Alguno incluso diría que es hasta enfermizo, una locura. Pues bien, entonces sí. Estoy loca.
Me he dado cuenta de que lo que yo llamo casa no es un lugar físico. No es una ciudad, no es un piso, no es una cama. Casa no es un lugar. Es una persona. Y por fin estoy en casa.
Me he dado cuenta de que lo que yo llamo casa no es un lugar físico. No es una ciudad, no es un piso, no es una cama. Casa no es un lugar. Es una persona. Y por fin estoy en casa.
domingo, 9 de junio de 2013
¿Nunca os habéis parado a pensar que la vida pasa demasiado rápido? A veces me da la sensación de que la vida no me alcanza para hacer todo aquello que quiero hacer, o que quise hacer. Hecho la vista atrás y me doy cuenta de que hay tantas cosas que no hice por miedo, o por alguna otra razón, que hace que ahora me sienta idiota. Porque por fin he comprendido que aquellas cosas, aquellos momentos que perdemos no los vamos a volver a recuperar. Ahora entiendo ese dicho que dice que 'nunca te arrepientas de lo que has hecho; arrepiéntete de aquello que no has hecho'. No quiero perder más tiempo. Por eso, a todas esas personas que no saben si hacer tal o cual cosa, hacedlo. Y si se os presenta una oportunidad única, id a por ella. Porque nunca sabéis si habrá otra. Sed felices, porque estamos aquí de paso. Y para los más escépticos, sí, sí existen las segundas oportunidades.
jueves, 6 de junio de 2013
Sólo bastó un cruce de miradas
Never stop to surrender. La primera vez que escuché esa frase fue en una canción de 'The Temper Trap'. La verdad es que nunca me había parado a pensar en ello. Y hoy, esa frase es mi filosofía de vida. Con los años, me voy dando cuenta de que si no se intenta, probablemente nunca se conseguirá. Quien no arriesgue, tiene cero posibilidades de conseguir su objetivo. Todo está en la perseverancia, en no tener miedo a nada, en cómo afrontemos la vida, y cómo queramos que esta sea. Todo está en jugarse la mano de cartas que tenemos a una, sin saber si acertaremos o no. En caerse veinticinco veces pero levantarse veintiséis. Los seres humanos por naturaleza somos muy cobardes, y no somos capaces de plantarnos y decidir qué es lo que queremos. Pero hay excepciones que confirman la regla. Quizá yo sea una de ellas. Yo me la jugué. Y gané. La vida me dio una segunda oportunidad para ser feliz. Y no la desaproveché. Soy consciente de que no puedo ser feliz siempre. La felicidad no es una línea, sino pequeños segmentos que se acompañan de retos y caídas.
lunes, 3 de junio de 2013
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