Hoy me he dado cuenta de que no quiero otros brazos que rodeen mi cintura. No quiero otras caricias, no quiero otros besos, ni otro aliento sobre mi cuello. Es difícil llegar a estar locamente enamorado. Alguno incluso diría que es hasta enfermizo, una locura. Pues bien, entonces sí. Estoy loca.
Me he dado cuenta de que lo que yo llamo casa no es un lugar físico. No es una ciudad, no es un piso, no es una cama. Casa no es un lugar. Es una persona. Y por fin estoy en casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario