domingo, 21 de julio de 2013
Queridos reyes magos,
Sé que es demasiado pronto para escribiros esta carta. Hace unas semanas os habría dicho que no hacía falta que os pasaseis por mi casa, que ya había tenido la oportunidad de cumplir mi sueño. Que por fin había encontrado la felicidad, pero no en cosas materiales, sino en sus ojitos cerrados, o en su boca resoplando. Os habría dicho que no hacía falta que vinieseis porque ya había recorrido su espalda con mis labios y regado su cuello con mis besos. Os habría dicho que no hacía falta que me concedieseis el deseo de recorrer el mundo porque ya había recorrido su espalda con mis manos, y que no hacía falta que me dieseis la oportunidad de admirar la más preciosa puesta de sol porque verlo dormir a mi lado sobrepasaba todos esos límites. Pero esos deseos ya han caducado. Solo os pido un poco de esperanza para todos, que está muy muerta y brilla por su ausencia, un poco de pegamento para los corazones rotos que últimamente son demasiados, y un poco de felicidad, que hoy en día se presta con intereses demasiado altos. Y no todo el mundo puede pagarlos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario