Un amigo llamado Bruce me dijo una vez que hay dos tipos de dolor. Por una parte se encuentra el exterior, causado quizá por unas fuerzas que no podemos controlar. Y después se encuentra el dolor interior, que es uno que sí podemos controlar. Sin embargo, me dijo que ambos se podían gestionar a través de la voluntad. También me dijo algo que ya sabía, y era que el dolor no se puede superar. Pero sí se puede poner en un lugar donde no moleste, en el que no sintamos que está, pero en el que sepamos que sí se encuentra. Un lugar dentro de nosotros mismos en el que se pueda aprender algo al respecto y podamos seguir adelante.
No importa cuál sea la situación en la que nos encontremos.
Podemos elegir la forma de sentir.
¿Qué estamos logrando por sentirnos mal?
Sólo tenemos que elegir la opción de ser felices.
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