Dicen que las mejores cosas son aquellas que pasan por casualidad. Ciertamente, al principio no lo creía así. Pero me he dado cuenta de que las mejores cosas son aquellas que no planteas, aquellas que no esperas. Y ocurren. Conocer a grandes amigos, conocer a grandes personas... O conocer a LA persona.
Nunca me he considerado la típica chica que se siente como en un cuento Disney, en el que conoce al chico de sus sueños y es feliz. Supongo que porque en mi fuero interno sé que nunca tuve suerte en esta cosa loca que llamamos "amor", bien por mí, o por cualquier otra razón. Pero esta vez me siento exactamente así, y a pesar de ser una sensación extraña, no me disgusta en absoluto.
Porque casa no es un lugar, casa es una persona, y hoy, por fin, me siento en casa.
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