martes, 24 de septiembre de 2013
Tu sonrisa es un bálsamo, ¿lo sabías? Es verla y todos los rollos de la cabeza, todas las malas cosas, todas las tristezas, las tensiones, los agobios... Todo se esfuma. Me vuelves loca cuando me acaricias el contorno de mi cara y me das pequeños besitos en la nariz. O cuando me robas besos de repente. Amo cuando intentas hacer crujir mi espalda con uno de esos abrazos de oso que tanto me encantan. O cuando nos tumbamos a mirarnos durante horas. O incluso cuando en sueños escucho que no paras de repetirme que me quieres. En tus brazos me siento como en casa, me siento protegida, me siento querida después de bastante tiempo, tal y como yo lo siento. Siento que después de mucho tiempo, después de mucha búsqueda, después de muchas decepciones, por fin ha llegado mi momento de ser feliz. De sentirme en la cima de la felicidad. Y por primera vez siento que en este momento no me gustaría estar en otro lugar que no fuese a dos centímetros de distancia de ti. Y aún así pienso que dos centímetros es mucha distancia para nosotros. Es ver tu sonrisa y sentir que es sinónimo de felicidad. Y a mí me va la felicidad.
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