sábado, 12 de octubre de 2013

Os quiero


Chicas como ellas no las cambiaría por nada del mundo. Chicas graciosas, divertidas, locas, entrañables, amigables, geniales, generosas, formidables. Las siete formamos parte de un engranaje que funciona a la perfección. Sin una de nosotras la máquina chirría, se estropea. Siempre que conozco a gente nueva intento compararla con ellas para ver si pueden llegar a rozar su nivel, pero siempre es imposible, porque ellas están por encima de todo.
Dicen que la distancia todo lo puede, que desune lo que una vez estuvo sellado, que rompe lo inquebrantable, pero esta es la excepción que confirma la regla; no habrá país que consiga destruir un amor de hermanas tan fuerte como el que tenemos nosotras, un amor tan verdadero, de los que ya no quedan. Son todo lo que tengo, son mi tesoro más preciado; son lo único que es cierto, son mi cielo y mi tejado, son caricia y son talento, son lección de amor, y yo las amo.


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