domingo, 28 de abril de 2013

He aprendido que quien quiere, puede y lo consigue, por muy duro que sea. Que las críticas dejarán de afectar a una persona cuando aprenda que los que la critican no tienen cabida alguna en su vida. Me he dado cuenta de que una persona sólo es fuerte cuando se da la oportunidad a sí mismo de serlo. Que lo que no llega ahora, llegará mañana, o pasado, o al otro. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y que la felicidad no se miden por las metas, sino por los pequeños detalles de alrededor, esos detalles que nos son tan insignificantes. La felicidad no es tener el trabajo de nuestros sueños, o la persona que queremos a nuestro lado. Cierto que es que influye, pero no decide. La felicidad son pequeños detalles. Un roce. Una caricia. Una mirada. Un abrazo. Un beso. He descubierto que una vez resuelves el rompecabezas que es la felicidad, esos detalles se vuelven extraordinarios.  

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